El Tribunal Supremo condena a tres años y medio de prisión a un hombre, como autor de un delito de estafa agravado, por amputarse la mano y simular un accidente tráfico para cobrar indemnizaciones de varias compañías de seguro.

El condenado era de profesión agricultor y atravesaba serios problemas económicos relacionados con las cargas hipotecarias asumidas en junio de 2006 para hacer frente a la construcción de una vivienda de su propiedad. El impago del préstamo motivó que se iniciara un procedimiento de ejecución hipotecaria.

En los meses comprendidos entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007 contrató con nueve aseguradoras, sendos contratos de seguros que cubrían el riesgo de accidente e invalidez permanente.

En la madrugada del día 10 de diciembre de 2007, bien solo o con la ayuda de terceros, con un instrumento cortante se amputó su mano derecha, para posteriormente, después de haberse protegido la herida resultante con un torniquete que controlase la hemorragia resultante, dirigirse, bien solo o en compañía de terceros, con el vehículo de su propiedad Renault-19 hacia la carretera conocida como Camino Viejo de Nules a Moncofar, en la que provocó que el automóvil se saliera por su izquierda, dejándolo caer por un terraplén terrizo hasta quedar detenido entre un camino adyacente y un huerto de naranjos. A continuación, procedió a colocar la mano que se había cortado a los pies del asiento del conductor y, de seguido, a prender fuego al vehículo valiéndose de una bolsa de gasolina que portaba a tal efecto, tras lo cual procedió a realizar una llamada de emergencia al 112 y a recostarse sobre el terraplén en espera de la ayuda solicitada, en cuya posición estaba, fumándose un cigarro, cuando llegó un agente de la Policía Local de Nules.

Posteriormente reclamó el pago de las indemnizaciones pactadas con las compañías de seguros, contra, en algunos casos incluso formuló demanda.

Tres de las aseguradoras pagaron las indemnizaciones pactadas, de las que ha cobrado el condenado, 335.000 euros.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha considerado que los hechos son constitutivos de un delito continuado de estafa agravada por el importe defraudado y ha condenado al acusado a la pena de tres años y seis meses de prisión por un delito continuado de estafa y a devolver los 335.000 euros que ya había cobrado de tres aseguradoras.

El Tribunal Supremo dice en la sentencia que “el hecho nuclear del engaño fue amputarse intencionadamente la mano simulando haber sido consecuencia de un siniestro vial, con una puesta en escena apta para provocar la mendaz apariencia deseada”.

Más información: TS Penal 726 2016.pdf

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